Definiciones alternativas …

A diferencia de las definiciones que podemos ver en los diferentes diccionarios de lengua española de la palabra: CABRONA, hemos encontrado una muy diferente y original. ¿Propones tú alguna otra?

cabrona1Es una buena actividad para hacer con nuestros estudiantes de español el juego de mesa “Dictionary” en el que los estudiantes crean definiciones de una palabra y compiten para averiguar cuál es la correcta.

Español y actividades culturales: Fútbol

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Tras tres años en Primera División, el pasado domingo 18 de Mayo el Granada consiguió la permanencia en esta categoría ganándole al Valladolid en su campo.

De esta manera nuestros estudiantes podrán seguir disfrutando de los partidos de Primera División como actividad cultural propuesta por nuestra escuela de español. Muchos han sido los estudiantes que este año lo han hecho asistiendo a diferentes encuentros y viviendo en directo la emoción del fútbol con los propios granadinos.

¡Vamos Graná!

¿Sabéis en qué fecha fue fundado este club? Está relacionado con una fecha histórica en España.

Practicamos pasados

Un cuento de una alumna basado en este video:

http://youtu.be/6ESh567AsZU

Érase una vez un tiburón que vivía en el mar en un sitio que ningún ser humano jamás había visto hasta el momento. El tiburón, que se llamaba Dientecito, tenía una mujer muy guapa, que por supuesto también era un tiburón, con los dientes más preciosos que nunca se habían visto. También tenían muchos hijos y , que ya así vivían felices en este lugar tan lejos de la humanidad.

A la mujer de Dientecito le gustaban sobre todo los peces que brillaban en la luz, incluso los que el tiburón sabio, que ya había estado en todos los mares del mundo, avisaba de que eran una invención de los seres humanos llamada plástico y que se podían morir. Y de verdad, un día justamente después de haber comido otro de esos peces brillantes, la mujer de Dientecito murió.

Cuando los peces médicos la examinaron para saber la causa de la muerte, encontraron su estómago lleno de plástico. Y ella no fue la única, otros muchos tiburones murieron también.

Dientecito no podía creer que su preciosa mujer había muerto por una razón tan increíble y no dejó de llorar; lloraba de noche y de día sin parar, día tras día, semana tras semana y mes tras mes. Y de repente, exactamente un año después de la muerte de la mujer de Dientecito, los peces de plástico dejaron de aparecer. Los tiburones se asombraron y buscaron la razón de este giro favorable. El tiburón sabio tenía la respuesta: obviamente, Dientecito había llorado tanto que la salinidad en el mar había cambiado. Esto había causado que el plástico se hubiera descompuesto antes de llegar al lugar donde vivían los tiburones. Por eso, los tiburones tomaron una decisión: cada vez que uno de ellos llorara, guardarían las lágrimas solo por si acaso un día volvieran los peces de plástico. Y así vivieron felices y los peces nunca más volvieron.

 

Taller de escritura: Un cuento de verano

En el taller de escritura Maria Larscheid de Alemania escribió esta historia de verano. Ahora toca continuarla …

Tristeza de Verano (summertime sadness)

Summertime

Valentina se levanta a las 7, se ducha, se toma un café, se pone los pantalones cortos, sale de la casa y se echa a correr. Esta hora es la única cuando puede hacer footing durante todo el día, porque luego va a hacer demasiado calor. En la vuelta desayuna en la terraza de su café favorito & ya nota el impacto del sol. Va a ser uno de esos días …

Irse de vacaciones en septiembre tiene muchas ventajas: vale más barato, hay menos gente & hace menos calor. Pero hay una desventaja enorme: uno debe quedarse en Granada cuando el suelo está ardiendo y todo el mundo se va. Este año Valentina lleva mal el verano y lo sabe. Muchas veces se siente triste y le gusta mucho la canción que ponen a menudo en las clases de su gimnasio: Summertime sadness de Lana del Rey. Me va muy bien esta canción, se dice, nada de euforia veraniega en el 2013. Cuando se queja del calor sus amigos exclaman: Pero, ¿qué dices? Solamente hemos tenido dos o tres días horrorosos este año. Y se despiden uno detrás de otro para irse a la playa, a la montaña, a Londres, Berlín o incluso a Cabo Verde – cada uno con una sonrisa ancha.

Le llama Montse desde Valencia, su amiga estupenda, con la que va a ir a Menorca el 4 de septiembre. ¿Qué tal? ¿Cómo llevas el verano?, pregunta, como siempre con un ánimo inmejorable. „Pues, estoy todo el día en casa con el calor que hace. Además tengo muchísimo trabajo. Tengo que entregar dos actualizaciones de guias de viaje hasta el 30 de agosto. Mucho trabajo yo también tengo, responde Montse. Pero después siempre salgo con los compañeros del trabajo. Hay un ambiente estupendo ahora en la ciudad. No gastes demasiado dinero ahora, le regaña Valentina. Ya sabes, Menorca es un sitio caro. No te preocupes, han abierto un par de bares con precios muy buenos. Ofrecen solo tres o cuatro platos, pero de una calidad fantástica. Cuando vengas, te llevo. Valentina tiene que sonreir – Montse siempre consigue que ella se siente un poco mejor.

El 15 de agosto es el peor día: El termómetro sube a 41 grados, ya no queda ninguno de sus amigos en la ciudad & todo está cerrado. Valentina se siente como la única superviviente después de una catástrofe mundial en una de estas películas de ciencia ficción, sola en la tierra. Sin embargo, sobre las 7 de la tarde sale, se toma un helado en el Gran Café de la Plaza Bib-Rambla (una actividad que – igual que las conversaciones con Montse – siempre le sube mucho el ánimo), y disfrutando del helado de chocolate y sorbete de mora comprueba que hay otros supervivientes.

La ola de calor es persistente – ya no habla nadie de „solo un par de días horrorosos“ y se prolonga hasta el día 19. Valentina resiste y sigue trabajando, pero ya no hace footing ni va al gimnasio. Escucha „Summertime sadness“ en la radio. El día 20 hay una bajada de temperatura inesperada, y todo el mundo respira aliviadamente. Algunos también se resfrian. Valentina piensa cada vez más en el viaje a Menorca y en las cosas que quiere llevar: ¿Cuántos vestidos, cuántos libros? Hace buen progreso con el trabajo. A partir del 25 de agosto los primeros amigos regresan y dejan mensajes en su contestador: Hemos vuelto, tenemos muchas cosas que contar – y queremos verte YA – por lo menos antes de tu viaje. Valentina retoma un poco la vida social. El 29 de agosto entrega todos sus proyectos pendientes y el 1 de septiembre hace la maleta.

Por la mañana del día 2 toma el autobús, rumbo a Valencia. Así tiene un día de descanso entre viaje y viaje. Cada vez necesito más tiempo para descansar, reflexiona, es que me estoy haciendo vieja. Una vez llegada a Valencia, Montse la lleva enseguida a su nuevo bar favorito. Ya la verdad, el ambiente ahí es muy agradable. Valentina le comenta de los viajes de los amigos que tienen en común. ¿Y tú? ¿Qué has hecho tú? pregunta Montse. Pues, mi verano fue muy soso, ya lo sabes. ¿Fue? ¿Pero que dices? ¡El verano no acaba hasta el 22 de septiembre! Valentina nota como empieza a relajar.

El día 4, en el ferry rumbo a Menorca, mirando al mar, Valentina piensa ver de reojo, que un hombre atractivo (también mirando al mar) le está echando el ojo. Pero tampoco está segura, porque no le ha pasado en mucho tiempo. Seguramente ni en julio ni en agosto, piensa irónicamente. Se le acerca Montse con un helado & una sonrisa. Toma, chocolate & mora, tus sabores favoritos. Baja la voz y dice: El tío al lado te está echando el ojo. Indudablemente. Y no está nada mal. Aunque que Valentina se alegra mucho de esta confirmación, dice a Montse: ¿Y qué pasa contigo si ligo ya el primer día de nuestro viaje? Ya me buscaré la vida, no te preocupes, dice Montse. Añade: Ánimo, y se aleja discretamente.

¡Que buena amiga es!, piensa Valentina. No solamente es superpositiva, pero también supergenerosa. Y probablemente tiene razón cuando dice: El verano no acaba hasta el 22 de septiembre.