Taller de escritura: Un cuento de verano

En el taller de escritura Maria Larscheid de Alemania escribió esta historia de verano. Ahora toca continuarla …

Tristeza de Verano (summertime sadness)

Summertime

Valentina se levanta a las 7, se ducha, se toma un café, se pone los pantalones cortos, sale de la casa y se echa a correr. Esta hora es la única cuando puede hacer footing durante todo el día, porque luego va a hacer demasiado calor. En la vuelta desayuna en la terraza de su café favorito & ya nota el impacto del sol. Va a ser uno de esos días …

Irse de vacaciones en septiembre tiene muchas ventajas: vale más barato, hay menos gente & hace menos calor. Pero hay una desventaja enorme: uno debe quedarse en Granada cuando el suelo está ardiendo y todo el mundo se va. Este año Valentina lleva mal el verano y lo sabe. Muchas veces se siente triste y le gusta mucho la canción que ponen a menudo en las clases de su gimnasio: Summertime sadness de Lana del Rey. Me va muy bien esta canción, se dice, nada de euforia veraniega en el 2013. Cuando se queja del calor sus amigos exclaman: Pero, ¿qué dices? Solamente hemos tenido dos o tres días horrorosos este año. Y se despiden uno detrás de otro para irse a la playa, a la montaña, a Londres, Berlín o incluso a Cabo Verde – cada uno con una sonrisa ancha.

Le llama Montse desde Valencia, su amiga estupenda, con la que va a ir a Menorca el 4 de septiembre. ¿Qué tal? ¿Cómo llevas el verano?, pregunta, como siempre con un ánimo inmejorable. „Pues, estoy todo el día en casa con el calor que hace. Además tengo muchísimo trabajo. Tengo que entregar dos actualizaciones de guias de viaje hasta el 30 de agosto. Mucho trabajo yo también tengo, responde Montse. Pero después siempre salgo con los compañeros del trabajo. Hay un ambiente estupendo ahora en la ciudad. No gastes demasiado dinero ahora, le regaña Valentina. Ya sabes, Menorca es un sitio caro. No te preocupes, han abierto un par de bares con precios muy buenos. Ofrecen solo tres o cuatro platos, pero de una calidad fantástica. Cuando vengas, te llevo. Valentina tiene que sonreir – Montse siempre consigue que ella se siente un poco mejor.

El 15 de agosto es el peor día: El termómetro sube a 41 grados, ya no queda ninguno de sus amigos en la ciudad & todo está cerrado. Valentina se siente como la única superviviente después de una catástrofe mundial en una de estas películas de ciencia ficción, sola en la tierra. Sin embargo, sobre las 7 de la tarde sale, se toma un helado en el Gran Café de la Plaza Bib-Rambla (una actividad que – igual que las conversaciones con Montse – siempre le sube mucho el ánimo), y disfrutando del helado de chocolate y sorbete de mora comprueba que hay otros supervivientes.

La ola de calor es persistente – ya no habla nadie de „solo un par de días horrorosos“ y se prolonga hasta el día 19. Valentina resiste y sigue trabajando, pero ya no hace footing ni va al gimnasio. Escucha „Summertime sadness“ en la radio. El día 20 hay una bajada de temperatura inesperada, y todo el mundo respira aliviadamente. Algunos también se resfrian. Valentina piensa cada vez más en el viaje a Menorca y en las cosas que quiere llevar: ¿Cuántos vestidos, cuántos libros? Hace buen progreso con el trabajo. A partir del 25 de agosto los primeros amigos regresan y dejan mensajes en su contestador: Hemos vuelto, tenemos muchas cosas que contar – y queremos verte YA – por lo menos antes de tu viaje. Valentina retoma un poco la vida social. El 29 de agosto entrega todos sus proyectos pendientes y el 1 de septiembre hace la maleta.

Por la mañana del día 2 toma el autobús, rumbo a Valencia. Así tiene un día de descanso entre viaje y viaje. Cada vez necesito más tiempo para descansar, reflexiona, es que me estoy haciendo vieja. Una vez llegada a Valencia, Montse la lleva enseguida a su nuevo bar favorito. Ya la verdad, el ambiente ahí es muy agradable. Valentina le comenta de los viajes de los amigos que tienen en común. ¿Y tú? ¿Qué has hecho tú? pregunta Montse. Pues, mi verano fue muy soso, ya lo sabes. ¿Fue? ¿Pero que dices? ¡El verano no acaba hasta el 22 de septiembre! Valentina nota como empieza a relajar.

El día 4, en el ferry rumbo a Menorca, mirando al mar, Valentina piensa ver de reojo, que un hombre atractivo (también mirando al mar) le está echando el ojo. Pero tampoco está segura, porque no le ha pasado en mucho tiempo. Seguramente ni en julio ni en agosto, piensa irónicamente. Se le acerca Montse con un helado & una sonrisa. Toma, chocolate & mora, tus sabores favoritos. Baja la voz y dice: El tío al lado te está echando el ojo. Indudablemente. Y no está nada mal. Aunque que Valentina se alegra mucho de esta confirmación, dice a Montse: ¿Y qué pasa contigo si ligo ya el primer día de nuestro viaje? Ya me buscaré la vida, no te preocupes, dice Montse. Añade: Ánimo, y se aleja discretamente.

¡Que buena amiga es!, piensa Valentina. No solamente es superpositiva, pero también supergenerosa. Y probablemente tiene razón cuando dice: El verano no acaba hasta el 22 de septiembre.

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